Cordillera central de Chile sufre preocupante disminución de nieve caída y acumulada

En el período 2000-2016, la extensión de la cobertura de nieve ha disminuido en 13% y su duración ha mermado en 43 días en promedio. La señal preocupa, si se considera que 85% del agua de los ríos proviene de la nieve derretida en años secos.

Lunes, 06 de agosto 2018

(El Mercurio) La precipitación de nieve en Chile, específicamente en las altas montañas al este de Santiago de Chile, ha cambiado dramáticamente en las últimas cuatro décadas. Así lo revela un estudio internacional que realizó un seguimiento tanto satelital como en terreno de las precipitaciones nivales en el área.

 

“Hoy vemos una precipitación menor. La merma ha sido en el rango de tres centímetros por década desde finales de los 70”, precisa el glaciólogo danés Sebastian Mernild, quien es coautor de la publicación recientemente aparecida en la revista Remote Sensing of Environment. Esto puede parecer poco, pero en 35 años son más de 10 centímetros.

 

Al mismo tiempo, se ha registrado un aumento en la temperatura en los Andes de la zona central, la que se ha elevado en 0,07 centígrados por década, lo que también es una cantidad importante sumada en el tiempo, dice.

 

Los mayores cambios se han presentado en el mes de enero y en las zonas más altas.

 

Esto tiene un impacto en las condiciones de la cubierta de nieve y en su extensión. Tan solo en el período 2000-2016 esta ha disminuido en 13% como promedio, detalla Mernild, quien es investigador del Nansen Environmental and Remote Sensing Center (NERSC), en Noruega.

 

La investigación reveló además que la duración de la cobertura de nieve ha disminuido en promedio 43 días durante el mismo período. “Esto significa que la capa de nieve se derrite más temprano en la primavera, y llega más tarde en invierno”, explica.

 

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Un tercer factor analizado fue el albedo superficial de la nieve. Esto se refiere a la cantidad de energía solar que se refleja desde la nieve a la atmósfera. “Si el albedo es 100% significa que el total de la energía solar se va de nuevo a la atmósfera. Y si el albedo es 0% significa que toda la energía se absorbe y produce el derretimiento de la nieve”, explica.

 

Los estudios revelaron una caída de 7% en el albedo. Es decir, eso significa que hoy la nieve se derrite más rápido que a comienzos de siglo.

 

Dado que los cambios en el clima, en este caso el aumento de la temperatura, están vinculados con la mayor concentración de CO2 en la atmósfera, es probable que la temperatura seguirá aumentando debido a que la concentración de CO2 todavía es creciente.

 

Eso significa -dice Mernild- que los cambios observados continuarán en el futuro.

 

Al mismo tiempo se ha producido una retirada de los glaciares en el área. “Desde 1955, de la cuenca de Olivares, situada frente a Santiago, se contrajeron en promedio un 30% y algunos de los glaciares han perdido hasta el 60% de su área”.

 

Menos agua disponible

La tendencia no solo se presenta en Chile, sino a nivel global. “Hemos hecho registros en Groenlandia y vimos la misma tendencia. Los glaciares son cada vez más pequeños y también ha disminuído la precipitación de nieve”, dice el especialista, quien fue investigador del CECS en Valdivia entre 2013 y 2016.

 

Todo esto tiene una incidencia directa en la disponiblidad de agua. Para mantener todo el año una corriente mínima (escorrentía), los ríos de los Andes centrales dependen de sustanciales contribuciones de la nieve y el derretimiento del hielo, por los que son sensibles a los cambios en la capa de nieve.

 

En años normales, 21% de la escorrentía de los ríos proviene de nieve y hielo derretido y el resto de las precipitaciones, pero durante los veranos secos puede aumentar hasta 85%.

 

Por ello en el estudio se sostiene que si estas tendencias negativas de cubierta de hielo y nieve continúan, las condiciones de escurrimiento probablemente cambien, especialmente durante la primavera, veranos secos y períodos de sequía, que afectan la sostenibilidad futura del agua dulce, especialmente en las áreas situadas aguas abajo de los Andes de la zona central. Esto coincide con la zona más densamente poblada de Chile