¿Cómo evaluar decisiones de inversión en energías renovables?

En Chile, por ejemplo, hay que considerar la obligación legal de generar con este tipo de energías y las multas asociadas si no se cumple con dicha normativa.

Jueves, 11 de octubre 2018

(El Mercurio) Para generar energía a partir fuentes renovables, al igual que cualquier otro tipo de fuente energética, es necesario realizar inversiones tecnológicas y asumir costos de operación y mantención de estas. En este contexto, este tipo de inversión requiere ser económicamente viable de tal forma de asegurar su competitividad en el mercado energético frente al resto de las fuentes energéticas. Con el objetivo de estudiar la viabilidad económica es recomendable recurrir a herramientas de evaluación de decisiones de inversión.

 

Es un hecho que las energías renovables están experimentando un importante crecimiento a nivel mundial. El año 2017, el nivel de inversión mundial en estas superó los 333 billones de dólares.

 

Detrás de este crecimiento debemos tener presente que existen una serie de decisiones que los agentes han adoptado previo a materializar la inversión. En particular quienes están tomando una decisión de tal magnitud requieren herramientas que les permitan tomar decisiones económicamente viables.

 

En este contexto, existen herramientas económico financieras que permiten estudiar dicha viabilidad económica. Estas herramientas están concentradas en la disciplina de evaluación de decisiones o también conocida como evaluación de proyectos.

 

Reconocer que hay una necesidad

Un primer paso para dar inicio a un proceso de evaluación de decisión de inversión es reconocer y declarar explícitamente que se está frente a una necesidad que requiere atención y solución. Por ejemplo, en Chile las leyes 20.257 y 20.698 establecen la obligación de generar un porcentaje de electricidad a partir de fuentes de energías renovables no convencionales.

 

Una vez reconocida y declarada la necesidad, el paso siguiente es hacer un levantamiento de todas las potenciales soluciones que podrían resolver dicha necesidad. En dicho contexto, siempre debe partirse con la potencial solución que corresponde a dejar las cosas tal cual han funcionado hasta hoy en día, la cual llamaremos “situación sin proyecto”

 

En nuestro ejemplo, para una empresa generadora podría ser continuar generando energía eléctrica a partir de fuentes convencionales, con la salvedad de que en este caso debiera asumir las multas contempladas en las leyes 20.257 y 20.698 en aquellas situaciones de incumplimiento de la obligación de generar energía eléctrica con una fracción de energías renovables.

 

Una vez reconocida la situación sin proyecto es necesario identificar las potenciales soluciones, una o más, que implican dejar de hacer las cosas tal cual han operado hasta hoy, la cual denominaremos “situación con proyecto”. En nuestro ejemplo, la situación con proyecto sería considerar la opción de invertir en fuentes de energías renovables evitando de esa forma incurrir en el pago de las citadas multas establecidas en las leyes 20.257 y 20.698.

 

Esta parte del proceso de evaluación requiere del involucramiento de personal técnico que comprenda cómo funciona actualmente el sistema y cómo podrían implementarse las diferentes opciones, reconociendo la factibilidad técnica de cada una de ellas.

 

Una vez que se hayan identificado cada una de las opciones técnicamente factibles es necesario evaluarlas económicamente. El método de evaluación más utilizado es el Valor Actual Neto (VAN), el cual considera una estimación de los flujos de caja (FCt) que incluyen todos los beneficios y costos asociados a cada una de las opciones.

 

En este punto debemos entender que toda opción requiere ser evaluada tomando en consideración un cierto número de períodos durante los cuales se generarán flujos de caja. Y, que de acuerdo al método del VAN, dichos flujos se suman previa aplicación de un factor de descuento temporal a cada uno de los flujos de cada período.

 

Beneficios de cada una de las opciones

Cada una de las opciones a evaluar requiere cuantificar los beneficios para cuyo efecto es necesario identificar los vectores de precio y cantidad. En el caso de una planta de generación eléctrica es necesario considerar el vector de generación eléctrica (MWh) y vector de potencia (MW), ambos vectores de cantidad.

 

A su vez cada vector de cantidad tiene asociado un vector de precio de venta de energía ($/MWh) y potencia ($/MWh).

 

En el caso de las tecnologías de energías renovables eólica y solar, el vector potencia no corresponde a la potencia nominal de la planta dado que son recursos cuya variabilidad en la disponibilidad del recurso no permite asegurar dicho servicio.

 

Todo proyecto de generación de energía debe considerar su no disponibilidad por efectos diversos, tales como mantención programada, detención no programada, no disponibilidad del recurso (solar y eólico), etc.

 

En el caso de las fuentes de energías renovables el factor de planta es bastante menor respecto de las fuentes convencionales, lo cual tiene efectos negativos en los beneficios, al reducirlos en forma importante.

 

Un beneficio adicional para el caso de las tecnologías energías renovables es la mitigación de emisiones a través de la venta de bonos de carbono. Para ello es necesario disponer de un vector de reducción de emisiones y un vector del precio de venta de bonos de carbono.

 

Otro de los beneficios que podría ser considerado en el caso de las tecnologías de energías renovables es el hecho de evitar el pago de las multas asociado a las leyes 20.257 y 20.698. Si este fuera el caso, luego dicho valor no debe considerarse en la situación sin proyecto.

 

Los Costos

Los costos de inversión corresponden a todos aquellos que pasan a formar parte del activo fijo y que quedan sujetos al criterio de depreciación contable. En este contexto, debemos entender que la depreciación se aplica como un flujo negativo para efectos de reducir la base tributaria imponible, no obstante luego se reincorpora al flujo como un valor positivo.

 

Los costos de operación y mantención (CO & M) son los suministros, el recurso humano, la mantención y los gastos generales. Cada uno de estos factores productivos será diferente para cada una de las tecnologías. Por ejemplo, una planta de generación eléctrica de carbón convencional podría tener un CO&M de $29,5/ MWh, en cambio dicho valor es usualmente mucho más bajo para una tecnología eólica o solar.

 

En general es importante explicitar en toda evaluación si se consideran los costos de transmisión de tal forma de estar seguros de tener bases comparables. En este punto es importante tener presente que, en el caso de las energías renovables, su fuente de generación está asociada a la localización geográfica del recurso, lo cual deja fijo el costo de transmisión, esto a diferencia de una planta de fuente convencional (carbón, gas natural o petróleo diesel) que podría tener más de una opción de localización.

 

Otras consideraciones importantes

El capital de trabajo corresponde a aquellos recursos que requiere el proyecto de inversión para poder resolver el descalce financiero entre los flujos de ingresos y costos. En general el capital de trabajo se considera como un flujo negativo en el mismo período que se registra el costo de inversión y luego se suma como un flujo positivo en el último período de evaluación.

 

Por lo general todas las evaluaciones consideran un valor residual del proyecto, como una forma de indicar que este puede continuar por algunos años adicionales al último período de evaluación.

 

Una vez que se han sumado los flujos de caja (negativos y positivos) se determinan los impuestos vigentes aplicados a las utilidades de las empresas. El impuesto se trata como un flujo de caja negativo.

 

El factor de descuento es un concepto financiero que se aplica sobre los flujos de caja como una forma de representar el costo de capital de recibir dinero en períodos futuros, en los cuales el valor del dinero es menor que el valor del dinero en el primer período.

 

Para efectos de la evaluación es importante tener presente que los flujos de caja deben considerar un horizonte de evaluación económica, lo cual se inicia con el período de inversión (construcción) y finaliza con un último período de operación. El período de depreciación podría o no coincidir con el horizonte del proyecto completo.